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Vol. 91. Núm. 1.
Páginas 66-67 (Julio 2019)
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Carta al Editor
DOI: 10.1016/j.anpedi.2019.04.018
Open Access
Posicionamiento de la AEP, la SERPE y la SEIP sobre el diagnóstico de la enfermedad de Lyme basado en la evidencia
Position statement of the AEP, SERPE, and SEIP on the evidence-based diagnosis of Lyme disease
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Sara Guillén Martína,
Autor para correspondencia
sguillen@salud.madrid.org

Autor para correspondencia.
, Esmeralda Núñez Cuadrosb, Alfredo Tagarro Garcíac, Cristina Calvo Reyd, en representación de la Sociedad Española de Reumatología Pediátrica (SERPE) y la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP)
a Hospital Universitario de Getafe, Getafe, Madrid, España
b Hospital Regional Universitario de Málaga, Málaga, España
c Hospital Infanta Sofía, Madrid, España
d Hospital Universitario La Paz, Madrid, España
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Tabla 1. Clasificación clínica de la enfermedad de Lyme
Tabla 2. Pruebas diagnósticas no validadas para el diagnóstico de la enfermedad de Lyme
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Sr. Editor:

Desde la Sociedad Española de Reumatología Pediátrica (SERPE) y la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) queremos comunicar nuestra preocupación por el diagnóstico erróneo de la enfermedad de Lyme que se está llevando a cabo en niños con artritis idiopática juvenil. En los últimos años se han comercializado pruebas diagnósticas no validadas científicamente, que están condicionando que niños con artritis de etiología no infecciosa estén recibiendo antibióticos durante tiempo prolongado. Esta tendencia puede condicionar la aparición de secuelas a nivel articular, y más grave si cabe, a nivel ocular por el desarrollo de uveítis crónica, que limitarán la vida futura de estos niños.

La enfermedad de Lyme es un proceso multisistémico provocado por la Borrelia burgdorferi sensu lato y transmitido por garrapatas. Dentro de la Borrelia burgdorferi sensu lato se han descrito 20 genoespecies, siendo la más frecuente en España la B. garinii transmitida por la garrapata Ixodes ricinus1.

La mayoría de los casos de esta enfermedad se diagnostican en la mitad norte de la península ibérica. Se estima una incidencia de 3-5 casos/100.000hab/año en las áreas de mayor incidencia como La Rioja, la mayoría en su forma precoz localizada.

La clínica se divide en 3 fases (tabla 1). La afectación articular se produce en Europa en un 3-25% de los pacientes. Es monoarticular u oligoarticular con escaso componente inflamatorio, a diferencia de los casos ocurridos en EE. UU., y afecta típicamente a rodillas durante un periodo de meses o años, sin síntomas sistémicos2-4. En series publicadas del norte de España, la prevalencia de manifestaciones articulares en menores de 15 años fue excepcional, correspondiendo al 5,9% del total de pacientes con artritis.

Tabla 1.

Clasificación clínica de la enfermedad de Lyme

Fase precoz localizada  Eritema migratorio o linfadenosis benigna cutis con o sin linfadenopatía  Estadio I 
Fase precoz diseminada  Eritema migratorio múltiple y/o manifestaciones neurológicas, cardiacas o articulares agudas  Estadio II 
Fase crónica  Acrodermatitis crónica atrófica, neuroborreliosis terciaria o artritis persistente o recidivante (al menos 6 meses)  Estadio III 

El diagnóstico se realiza por serología, que puede resultar negativa en la fase precoz. El cultivo es muy laborioso, tiene poca sensibilidad, se contamina fácilmente y solo está disponible en centros de referencia. La PCR en líquidos o tejidos se utilizará como una herramienta diagnóstica complementaria, aunque en muestras de tejido sinovial en pacientes con artritis puede tener una sensibilidad de hasta el 80%2-4.

Laboratorios privados ofrecen multitud de pruebas diagnósticas no validadas (tabla 2), sin criterios de calidad, que intentan demostrar una infección por B. burgdorferi1. Para afrontar esta corriente, las sociedades científicas han elaborado guías con criterios diagnósticos estrictos, reconociendo la mayoría como pruebas diagnósticas válidas la realización de 2 serologías consecutivas: primero mediante ensayos inmunoenzimáticos (ELISA) o inmunofluorescencia (IFA) son poco específicas y presentan riesgo de sensibilidad cruzada, pero su sensibilidad es muy alta, y posteriormente confirmación mediante Inmunoblot o Western-blot2-4.

Tabla 2.

Pruebas diagnósticas no validadas para el diagnóstico de la enfermedad de Lyme

Listado del Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de las pruebas diagnósticas no recomendadas para el diagnóstico de la enfermedad de Lyme (https://www.cdc.gov/lyme/diagnosistesting/labtest/otherlab/index.html): 
−Determinación del antígeno en orina−Cultivo, tinción de inmunofluorescencia o clasificación celular para formas deficientes de la pared celular o formas quísticas de B. burgdorferi−Pruebas de transformación de linfocitos (ELISPOT)−Determinación cuantitativa de linfocitos CD57−Western-blot reverso−Criterios internos para interpretación de Inmunoblot−Medición de anticuerpos en líquido articular (líquido sinovial)−IgM e IgG sin un previo ELISA/EIA/IFA 

En conclusión, debido a la baja incidencia de afectación articular por enfermedad de Lyme en España, su diagnóstico se realizará cuando se cumplan: criterios epidemiológicos (haber estado en zona de transmisión de Borrelia y comprobar la picadura de garrapata; no siendo obligatorio), criterios clínicos compatibles y diagnóstico microbiológico en 2 pasos con técnicas de serologías diferentes y validadas. Por todo ello, las sociedades científicas implicadas recomiendan el diagnóstico y seguimiento de pacientes con sospecha de enfermedad de Lyme en centros especializados en infectología pediátrica. Además, en casos con afectación articular se deberá llevar a cabo el diagnóstico diferencial con artritis de otras etiologías más frecuentes en nuestro medio, estimando el tratamiento oportuno el especialista en reumatología pediátrica, si se descarta la causa infecciosa.

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