Paciente de 16 años de edad, sin antecedentes personales ni familiares, de interés que consultó por la presencia de unas lesiones asintomáticas y pigmentadas localizadas en el abdomen de 6 meses de evolución y que producían aspecto de suciedad en la piel. A la exploración presentaba manchas de color marrón grisáceo de bordes bien difusos, no descamativas, localizadas en la región infraumbilical (fig. 1) y las caderas (fig. 2). En algunas lesiones más antiguas se observaban zonas de hipopigmentación periférica. Los resultados de las pruebas complementarias solicitadas, que incluyeron hemograma completo, bioquímica con determinación de autoanticuerpos y serologías para los virus hepatitis B y C así como para el virus de la inmunodeficiencia humana, fueron normales o negativos. La biopsia cutánea demostró la presencia de degeneración vacuolar de la capa basal, con infiltrado perivascular en la dermis superficial y aumento de la melanina epidérmica y en los melanófagos dérmicos, todo esto compatible con el diagnóstico clínico de eritema discrómico perstans, o dermatosis cenicienta. Se trata de un cuadro cutáneo infrecuente de causa desconocida, más frecuente en personas con fototipos altos. Las lesiones descritas tienden a localizarse en el tronco, la cara y el cuello, pero respetan las palmas, las plantas, el cuero cabelludo y las uñas. En la anatomía patológica se observan con frecuencia signos de incontinencia pigmenti con abundantes melanófagos dérmicos. Suele tener un curso persistente, con mala respuesta a los tratamientos empleados, como retinoides tópicos, vitamina C, exfoliantes, dapsona, griseofulvina o antipalúdicos.
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