Anales de Pediatría Anales de Pediatría
An Pediatr 2013;79:116.e1-116.e16 - Vol. 79 Núm.2 DOI: 10.1016/j.anpedi.2012.12.001
Asociación Española de Pediatría
Guía de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica para el diagnóstico y tratamiento de la toxoplasmosis congénita
The Spanish Society of Pediatric Infectious Diseases Guidelines for the diagnosis and treatment of congenital toxoplasmosis
F. Baquero-Artigaoa,, , F. del Castillo Martína, I. Fuentes Corripiob, A. Goncé Mellgrenc, C. Fortuny Guaschd, M. de la Calle Fernández-Mirandae, M.I. González-Toméf, J.A. Couceiro Gianzog, O. Nethh, J.T. Ramos Amadori, Grupo de Trabajo de Infección Congénita y Perinatal de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP)
a Coordinadores del documento, Unidad de Enfermedades Infecciosas, Hospital Infantil La Paz, Madrid, España
b Servicio de Parasitología, Centro Nacional de Microbiología, Instituto de Salud Carlos III, Majadahonda, Madrid, España
c Servicio de Medicina Maternofetal, Institut Clínic de Ginecologia, Obstetrícia i Neonatologia, Hospital Clínic, Barcelona, España
d Unidad de Infecciones, Servicio de Pediatría, Hospital Universitari Sant Joan de Déu, Esplugues de Llobregat, Barcelona, España
e Unidad de Tocología de Alto Riesgo, Servicio de Obstetricia y Ginecología, Hospital La Paz, Madrid, España
f Sección de Inmunodeficiencias y Niños Pequeños, Servicio de Pediatría, Hospital 12 de Octubre, Madrid, España
g Unidad de Infectología, Servicio de Pediatría, Complexo Hospitalario de Pontevedra, Pontevedra, España
h Unidad de Enfermedades Infecciosas e Inmunopatología, UGC Pediatría, Hospital Infantil Universitario Virgen del Rocío, Sevilla, España
i Servicio de Pediatría, Hospital Universitario de Getafe, Madrid, España
Recibido 28 noviembre 2012, Aceptado 04 diciembre 2012
Resumen

La toxoplasmosis congénita es la consecuencia de la transmisión fetal por vía transplacentaria de Toxoplasma gondii tras la primoinfección materna. El riesgo de infección fetal es bajo en infecciones en el primer trimestre y va aumentando con la edad gestacional, mientras que la gravedad de la infección disminuye con esta. El diagnóstico de infección materna se realiza mediante la demostración de seroconversión o ante la presencia de IgM positiva con anticuerpos IgG de baja avidez. Las gestantes con infección demostrada deben recibir espiramicina para intentar evitar su transmisión al feto. El diagnóstico de infección fetal se realiza mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en líquido amniótico obtenido a partir de la semana 18 de gestación. Si esta prueba resulta positiva, debe iniciarse tratamiento a la embarazada con pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico. La mayoría de los niños infectados nacen asintomáticos pero hasta el 80% desarrolla secuelas visuales o neurológicas durante su infancia y adolescencia. El diagnóstico neonatal es complicado porque los anticuerpos IgM e IgA y la PCR en sangre y líquido cefalorraquídeo pueden ser falsamente negativos. En estos casos, el diagnóstico puede realizarse mediante la constatación de un ascenso significativo de los anticuerpos IgG o la persistencia de los mismos después del año de vida. El tratamiento neonatal con pirimetamina y sulfadiazina disminuye la posibilidad de secuelas a largo plazo.

La toxoplasmosis congénita es una enfermedad prevenible mediante el cribado pregestacional y la adopción de medidas de profilaxis primaria en las gestantes seronegativas.

Abstract

Congenital toxoplasmosis is the result of transplacental fetal infection by Toxoplasma gondii after the primary maternal infection. The severity of the disease depends on the gestational age at transmission. First trimester infections are more severe, but less frequent, than third trimester infections. Acute maternal infection is diagnosed by seroconversion or by the detection of IgM antibodies and a low IgG avidity test. In these cases, spiramycin should be initiated to prevent transmission to the fetus. For identification of fetal infection, polymerase chain reaction (PCR) testing of amniotic fluid after 18 weeks gestation should be performed. If fetal infection is confirmed, the mothers should be treated with pyrimethamine, sulfadiazine and folinic acid. Most infants infected in utero are born with no obvious signs of toxoplasmosis, but up to 80% developed learning and visual disabilities later in life. Neonatal diagnosis with IgM/IgA antibodies or blood/cerebrospinal fluid PCR may be difficult because false-negative results frequently occur. In these cases diagnosis is possible by demonstrating a rise in IgG titers during follow-up or by the detection of antibodies beyond one year of age. Early treatment with pyrimethamine and sulfadiazine may improve the ophthalmologic and neurological outcome. Congenital toxoplasmosis is a preventable disease. Pre-pregnancy screening and appropriate counseling regarding prevention measures in seronegative women may prevent fetal infection.

Palabras clave
Toxoplasmosis congénita, Embarazo, Serología, Diagnóstico, Tratamiento, Neonato, Coriorretinitis, Espiramicina, Pirimetamina-sulfadiazina
Keywords
Congenital toxoplasmosis, Pregnancy, Serology, Diagnosis, Treatment, Newborn, Chorioretinitis, Spiramycin, Pyrimethamine-sulfadiazine
An Pediatr 2013;79:116.e1-116.e16 - Vol. 79 Núm.2 DOI: 10.1016/j.anpedi.2012.12.001
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